Experimentos del Doctor Édgar MAdrid
Mango-Guayaba
Éste no es un injerto, es más bien como una unión marital. No se injertó una planta en la otra, sino que se sembraron las dos semillas juntas, y se estimuló su crecimiento unidos. El mango era de brea, y la guayaba, de tipo grande y blanca. El resultado fue un mango mediano, con abundante fibra como la del mango de brea, pero con un sabor diferente y sabroso. En el caso de la guayaba, de la cual se ha logrado fruto sólo una vez, su tamaño resultó mediano, pero su sabor influenciado no le agradó mucho a este experimentador. El mango-guayaba produce semilla normal, y sí germina, pero aún no se ha logrado experimentar si las nuevas plantas producen en forma normal. Si el lector desea experimentarlo más, es bienvenido, y agradeceremos saber de sus resultados.
Mango-Mango
En el caso del experimento del mango-mango, se juntaron las semillas de dos especies diferentes de mango, y se estimuló su crecimiento juntos, al grado de unir sus troncos. Al principio, los dos tipos de mango rehusaban unirse pero, después de algún tiempo, aceptaron la unión. El resultado fue que, ambas secciones producen mangos similares a los originales, pero influenciados. Ambos son muy sabrosos.
Rábanos Gigantes
Se hizo otro experimento con rábanos del tipo redondo y pequeño. Se sembraron en forma normal. Cuando los rábanos ya estaban de tamaño normal como para cortar, se les colocó encima un volcán de tierra, y ellos formaron otra protuberancia. Esta operación se repitió varias veces, volviendo a colocar tierra más arriba, hasta que se formaron varias protuberancias, una sobre otra. El resultado fue de rábanos gigantes y gruesos, como de 15 cm. de largo por 8 de ancho. Se les mantuvo tiernos a través de regarlos constantemente con agua.
Polinización del Maíz
Otro experimento que se realizó fue con maíz, y se inspiró en la producción del nuevo “Elotín”, que estaba siendo producido y exportado por la Familia Suchiny. Para tal industria alimenticia se necesitaba una producción múltiple de “elotillos” tiernos. Pensando en ello, se me ocurrió hacer polinización artificial múltiple en todas las hojas de la caña del maíz. El resultado fue admirable. Se lograron hasta 5 y 6 “elotillos” en cada hoja, haciendo una producción de hasta 50 “elotillos” de una sola caña de maíz. ¡Formidable!
Filtro Fragmentado
Este experimentador tenía un proyector viejo de diapositivas, el cual quería transformar en un proyector que funcionar con pilas. Al desarmarlo, encontró un filtro de temperatura, que protegía a la película. Como el filtro estaba demasiado lleno de polvo, no quiso limpiarlo para no rayarlo, sino que pensó lavarlo con agua. Al instante que lo sumergió en el agua, explotó, sin causarle daños. Dicho fenómeno, le causo interés; tomó uno de los fragmentos y lo sumergió otra vez al agua. El fragmento, volvió a explotar, y así continuó el experimento. Cuantas veces metía al agua alguna fracción, volvía a explotar. Ya no quiso probar de nuevo, porque había el riesgo de que se le convertiría en polvo. Más bien, aprovechó el experimento para hacer algunas teorías científicas. Se dijo a sí mismo: Como este filtro pasó muchas horas por mucho tiempo recibiendo el calor de la bombilla del proyector, llegó a un punto extremo de templanza. En otras palabras, sus moléculas se habían alineado perfectamente, y este tiemple, producía las explosiones, al entrar en contacto con el agua fría. Este filtro fraccionado se exhibe en el Museo General que lleva el nombre de este experimentador, en la ciudad de Chiquimula, Guatemala.
CRISTALES DE PEZ
Extraídos del hueso craneal de muchos peces por Édgar Amílcar Madrid, entre 1990 al 2006.
TEORÍA CIENTÍFICA
Según los experimentos realizados, los peces tienen dos cristales cada uno, incrustados en su hueso craneal. Estos cristales les sirven para sus comunicaciones: Uno para emitir señales, y el otro para recibir. Cada cristal tiene la capacidad de emitir y recibir diversas frecuencias. Sus oscilaciones son producto de las ondas recibidas por sus antenas.
SIMILITUD
La comunicación de los insectos, es muy similar a la de los peces y, de seguro, utilizan igual sistema con cristales microscópicos, difíciles de extraer. Ver experimento a continuación.
EXPERIMENTO
Se colocaron hojas de naranjo en un lavadero. Horas más tarde, se encendió una luz, y estaban llenas de zompopos. Inmediatamente, se comenzó a regar Folidol [veneno activo], comenzando por el agujero de donde salían, hasta envenenar a la totalidad de los zompopos.
Ocho meses más adelante, se repitió el mismo experimento, en el mismo lugar e iguales circunstancias, y las hojas se volvieron a llenar de zompopos. Sin embargo, al encender la luz, todos los zompopos huyeron con mucha rapidez, y no dieron tiempo a ser envenenados.
CONCLUSIONES
1. La primera vez, cuando los zompopos vieron que habían sido envenenados, antes de morir, por medio de sus cristales, transmitieron este mensaje equivocado a la central de comunicaciones de la cueva: “Vimos una gran luz, y luego, quedamos todas envenenadas.” La luz no las había envenenado, sino el Folidol, pero eso fue lo que ellas captaron.
2. Durante el intervalo de tiempo, en la “escuela de las hormigas” de la cueva, fueron enseñando, equivocadamente, a las nuevas generaciones, que la luz producía envenenamiento, y que deberían huir de ella. De la misma manera sucede con el hombre, que por mucho tiempo, en las escuelas y universidades se enseña como “verdad científica”, algo que después se comprueba falso.
3. La segunda vez que se hizo el experimento mucho tiempo después, los zompopos huyeron a la luz, en vez de huir al veneno.
Huevos de Dinosaurio
Seguramente, usted ha deseado conocer los huevos de dinosaurio. Son difíciles de encontrar, pero muy interesantes. Contrario a lo que afirman los pseudocientíficos, los dinosaurios son los animales antediluvianos que no lograron entrar en el arca de Noé, probablemente por su enorme tamaño. Las teorías paleontológicas que los trazan a muchos millones de años, no tienen argumentos convincentes para una mente suficientemente inteligente. La Arqueología, que sí se puede considerar una ciencia más confiable, solamente provee datos de unos pocos miles de años, para los cuales presenta datos reales de sus hallazgos. Por supuesto, los dinosaurios son animales prehistóricos que sí existieron, y hay evidencias científicas e históricas de ellos, pero no hace millones de años, sino unos pocos miles. A continuación, se presentan tres huevos de dinosaurio petrificados, entre otros, que fueron encontrados por este investigador en los suburbios de la Ciudad de Chiquimula, Guatemala, área de dinosaurios, y se exhiben en el Museo General que lleva su nombre. Nótese en las fotografías la clara definición de su protoplasma y el núcleo, así como algunos colores y el lodo petrificado que los rodea. ¡Es maravilloso!








